Pues ná, cabeza empantaná. Como que viajar me cansa mucho, me pone en un estado vegetativo durante la semana. Para descansar en serio, nada como un wiquend como el que acaba de pasar, de hueva absoluta, ida al cine, caminata, súper, limpieza, musiquita... Pero es que cuando viajo la paso tan bien...
Beh, que no he escrito nada (esto no cuenta) porque estuve viviendo, que le dicen. He llegado a casa ridículamente cansado y con la cabeza muy embrollada. No había tenido tampoco libertades acá en la ofi para escribir una entradilla decente. Ni siquiera una indecente, como ésta qúe us´te lee´ (vagina).
Y no es que le interese a usté, ni mucho
menso menos, pero anduve en otras partes, a saber, el recortado fin de semana anteantepasa'o en la mismísima Esmeralda del Sureste para poder ver a mis hermanos (quién sabe cuándo pueda hacerlo de nuevo) --lo cual, curiosamente, pareció no gustarle mucho a nadie, salvo a mi abuela y a mi tía Marisa, ja-- y otro, este sí completo --completísimo, con lunes incluido-- en Córdoba donde, ahí sí, todos me recibieron con harto gusto y los abrazos correspondientes.
Como siempre, he visto pelis --aunque me salté un jueves (cosa que parece no me perdonarán los aquellos), lo aproveché pa ver de nuevo Master & Commander (y me di cuenta de que Lord Blakeney es el mismísimo Octaviano de más morrito)--. He soñado un par de veces y he leído bastante. He platicado, comido, bebido, dormido y excretado. No he escrito nada hace casi tres semanas, y por eso es que este texto es, también --o, más bien-- una excreción: tengo la teoría de que antes de escribir cualquier cosa --como antes de arreglar la casa-- necesito hacer limpieza y sacar la basura; es después que comienzan a aparecer elementos con un poco más de forma (o un poco de mejor forma, que es casi lo mismo, pero distinto).
En fin, que nada, que luego escribo.
Y saludos para todos.