Una amiga me dijo hace poco que era muy difícil verme a los ojos; que la mayoría de las veces mis pestañas distraen demasiado o que parece que yo no estoy ahí (aquí... en mí, pues...), pero que, una vez salvados esos impedimentos, tienen un no se qué de hipnóticos y no puedes dejar de verlos.
Desde entonces he intentado ver mis ojos en el espejo. Aún no paso de las pestañas, pero he desarrollado algunos juegos más, que me gustaría compartir para el sano esparcimiento del lector.
FEBRERO LOCO Y MARZO OTRO POCO
Hace 22 horas
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