jueves, 22 de julio de 2010

Otra de funerales

(diálogo entre dos académicos cuarentones un jueves cualquiera)

Armando (A) - Me dijo: "Como se sabe, en estos días los hombres de su edad, esto es, los andropáusicos, mueren a mansalva".
Ernesto (E) - Vaya. Nunca había ponderado a la ironía como una de las virtudes expresivas de tu sobrina.
A - No, no. Lo decía en serio. Es muy bruta.
E - Lo habría dicho con éxito en el funeral; se lo repetía a todo el mundo y todo el mundo asentiría, apesadumbrado.
A - Al parecer, Rodrigo, quien se ofreció a estar en la entrada a la casa de velación y explicar lo sucedido a quienes no alcanzáramos a telefonear, entró al baño en el momento preciso de la llegada de ella, y no se dio cuenta de que estaba dentro sino hasta casi una hora más tarde.
E - Pero, vamos, algo raro debió haber notado Margarita al no ver a ninguno de tus amigos, que conoce de las reuniones o, peor, a tus parientes, que son también los suyos.
A - Insisto: es estúpida.
E - Fue amable y concienzudo de tu parte enviar a alguien en tu lugar. Ahorraste al mundo más de un infarto.
A - Lo decidimos tras hacer las llamadas. En las que me tocó hacer, varios reaccionaron con susto o excesiva sorpresa. No imagino el terror de llegar a un funeral y encontrarse a la entrada con el supuesto muerto.
E - Sin duda hubiera sido considerado de mal gusto.
A - Muchos se enojaron, como si hubiera sido mi culpa, ¿te imaginas? Como si yo les hubiese gastado una broma. Habrá sido engorroso para ellos levantarse temprano en la mañana y vestirse de modo más o menos decente para el entierro.
E - Según he visto, otros tantos quedaron, más bien, decepcionados.
A - Estarían ya preparando sendos farragosos panegíricos. Les dije que no se desanimaran, que ya llegaría el momento.
E - Vi tu desplegado à la Twain hoy en la mañana. Me causó gracia, por supuesto.
A - Compramos varios en los periódicos de ayer en la tarde y de la mañana de hoy, y llamamos a las emisoras de radio y televisión que habían dado la noticia.
E - Parece ridículo que con las tantas facilidades de nuestros días no hayan hecho por contactarte o contactar a tus allegados.
A - ¡Pero lo hicieron! No sé bien cómo o por qué, consiguieron el teléfono de Margarita y ella lo confirmó todo. Escuché su voz llorosa en varios noticiarios. Parece que incluso vendió un par de entrevistas exclusivas y prometió unas fotos del funeral.
E - Vaya. Se le cayó el negocio, entonces.
A - Quiso llevarles las fotos del funeral en que estuvo. Para entonces, ya todos sabían que yo no iba en el avión e intentaron hacer que devolviera el dinero. Ahora mismo ella consulta con un abogado la estrategia para llevar el caso a los tribunales.
E - ¿El caso? ¿Cuál caso? ¡Estás vivo! No hay caso.
A - Todos se lo dijimos. Ella insiste en que el abogado le dijo que era ganable.
E - Será un tiburón con título. Le saldrá todo mucho más caro de lo que le pagaron en principio. Y, para todo esto, ¿cuánto fue?
A - No sabemos; no ha querido decirlo. Ni siquiera a mí. Carajo, creo tener el derecho de saber cuánto pagan por la exclusiva de mi muerte, por las fotos de mi funeral.
E - En todo caso, por lo menos podría ayudar con las cuentas del propio funeral.
A - Negocio redondo.

1 comentario:

Rechy Tenenbaum dijo...

pinche vato, no mams, yo dije mamón que faltaban indicadores, hijo de la...

vas a ver, cabrón, orita que regrese de hacerme un sandwich.