jueves, 25 de octubre de 2007

Kafka revisited

entrada favorita del mes

El aspecto burocrático de la vida en México es a veces tratado con demasiada saña de parte del habitante común y corriente, cuyos impuestos son calculados y pagados por un contador contratado por la compañía para la cual trabaja, a quien nunca le ve la cara, y de quien desconfía por instinto, aunque prefiere pagar algunos pesos de más que solicitar su desafiliación del sistema automático, lo cual equivaldría a salirse de la fila, a poner el desorden, a iniciar la revolución. Saña que, sin embargo, es la más de las veces merecida.

Mi entrada favorita de este mes retrata de manera fiel la malograda situación actual de este país y sus paradigmas más antiguos, sobre los que la tecnología, la tan manida conciencia cívica y la mano dura hacen lo que el viento a Juárez [véase mi comentario a este post, publicado por el buen Nolo en su happy blog el 10 de septiembre de este año].

¿Quién no ha tenido alguna vez un encuentro con un agente de tránsito, de esos malencarados e intransigentes quienes, tras gradual incremento de la ira, estallan cual caldera chernobylliana al exigírseles una multa en lugar de intentar "ahorrarse la molestia" a sugerencia del propio guardián de la ley y la justicia?

Llegado a este punto, y debido a mi tendencia natural a desviarme por la tangente, debo concluir, a riesgo de contar mis desagradables experiencias, en distintos momentos, con miembros del cuerpo policíaco. Otro día les contaré.

Por ahora, sin más preámbulo, les presento De tránsito a transito sólo hay un acento, bis, o de cómo nuestro héroe tuvo a bien gastarse sus ahorros en una pendejada, un clásico instantáneo que le debemos al excelente Ш. Vengan las fanfarrias.

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